miércoles, 4 de mayo de 2011

Besos que dio Fulgencia a Pancho.

Pancho le preguntaba todos los días a Fulgencia que si le daba un beso y ella le decía siempre que mañana y así lo tenía cansado. Una de las veces que la madre de Fulgencia hizo caldo de pescado cogió los besos del animal y los envolvió en un periódico y cuando llegó Pancho le dijo:
-¿Quieres lo que dijimos ayer? Pues toma.- y le dio el beso del pescado.
Begoña Perdomo._

Fulgencia y Pancho se conocen.

Fulgencia, mi abuela, vivía en el puerto de la Luz de Las Palmas con sus padres y hermanos, cerca de Manuel Becerra, en una casa terrera de un piso a la que se llega por unas escaleras y tenía las ventanas altísimas. Fulgencia tenía un hermano que se llamaba Ramón que luego murió en la guerra. Vivía por allí tambien un tal Ramón que tenía una hermana a la que Pancho, mi abuelo, estaba echando los tejes. El escribió una nota y se la dio a un chiquillo para que tocara a la pretendida para ver si quería salir con él. El chiquillo se equivocó y fué a casa de mi abuela. Cuando el niño tocó Pancho, mi abuelo, puso el grito en el cielo- que allí no era, que era en la otra casa. El chiquillo fue a salir corriendo pero no le dio tiempo porque mi abuela salió y cogió la nota para ver lo que era. Mi abuelo dijo:
-Ya, perdone que a usted no era, que el chiquillo se equivocó- pero cuando vio a mi abuela, el reflejo del pelo en el espejo de la entrada, largísimo y rubio, y estaba sin pintar, que estaba peinándose, pero según el estaba divina. Entonces mi abuelo le pidió salir con ella y ella lo vaciló. Pero ya mi abuelo se olvidó de la hermana del otro Ramón y siguió a ver si Fulgencia hablaba con él. Total que mis abuelos se conocieron porque porque tengo un tio abuelo materno que se llamaba Ramón.
Begoña Perdomo._