viernes, 6 de mayo de 2011

Al Cinquillo, a la Siete y media y a la Treinta y una.

Cuando pequeña yo iba muchas veces con Mary a la playa caminando desde nuestra casa en el Polígono de Cruz de Piedra. siempre el mismo recorrido:Schamman, Zaragoza, Obispo Romo y Avenida de Escaleritas hasta la cornisa, paseo de Chil por delante de los militares y por allí callejeabamos diferente hasta la zona del Chino. Donde la peña de la vieja. Allí nos daban las horas de playa jugando alas cartas, leyendo, durmiendo o bañandonos. Para volver nos acercabamos a Santa Catalina a coger la 30 o la 31. Me acuerdo de los asientos de madera y los suelos de aluminio. Nos poníamos en la parte de atrás cuando llegabamos a la bajada desde Schamman por la Virgen de la Paloma hasta la entrada del barrio, por que la guagua botaba  mucho y era muy divertido.A vecesfuimos con Ali pero ahí eramos mas pequeñas y luego con Ali y Toni, su novio entonces. Pero otras veces ibamos con mi madre en la guagua. Nos quedabamos en la zona de las Barquillas o por los balnearios y veiamos a mis tias. Siempre estaban jugando a las cartas con pesetas o céntimos. Y simepre jugaban al cinquillo y a la siete y media. Las caras de mis tias y mi madre jugando eran un número para grabar. Se ponían todas serias y desconfiadas.jajaja Y siempre en el juego alguien dice,:"Quien esta trancando, no se pueden retener los cincos"Mi tia pPaca siempre se apuraba un montón. "Si tienes para tirar no te puedes pasar, eso es trampa" o "Yas me tocaron todos los cancamos." Ay, se pelean y todo,jajaja Era su forma de jugar.  Nemesio era uno de los que se sentaban a la mesa de playa. Siempre recordaré su sonrisa , porque era muy picaruela. Tomasa y Paca tampoco faltaban en sus tronas de playa y Mary Carmen tambien solia ir. Bien les gustaba. A mi madre como dice ella no le gustaba jugar con pesetas, jugaba poco. En esa época Ali era adolescente y Conchi tambien y yo una niña que despertaba a la pubertad reciente. Bien de complejos tenía, si como decia mi padre era un güayete. Era la edad. Lo que más curioso me resulta es que aquella zona de la playa me parecia que estaba lejíimos, como si fuera otra ciudad, y ahora la verdad me doi cuenta que ese efecto es más por que las guaguas no conectan la zona todo lo bien que debieran que por la lejanía. Aún está fatal. Begoña Perdomo._

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